Angels from the Santa Trinita Altarpiece

miércoles, 15 de junio de 2011 · Posted in

Angeles, de Cimabue.
Sin poder conciliar el sueño, Ana saltó de la cama y salió al balcón. Afuera el viento era frío y los cipreses gemelos del jardín se movían cuan largos eran como dos serpentinas. Bobo se percató de su presencia pero no ladró ni se levantó del rincón en el que dormitaba, sólo alzó la cabeza y sus ojos vivarachos brillaron en un destello fugaz. Despacio, Ana se apoyó en la balaustrada. A lo lejos, en el cielo, Orión apuntaba su flecha a los picos de las montañas, como si quisiera hacer blanco en los copos de nieve. Observó abstraída al gigante mitológico. Betelgeuse parecía más grande que de costumbre, como si el hombro se esforzara en tensar más el arco. El firmamento se mostraba espléndido; durante el día las nubes huyeron acobardadas y por la noche sin luna la visión era inmejorable. Una corriente de aire agitó sus cabellos rubios que le cubrieron la cara; traviesas algunas hojas formaron un remolino que fue creciendo y alzándose con rapidez hasta escapar del jardín por encima de la cerca. Bobo se acurrucó en su rincón un poco atemorizado mientras Ana se recogía el cabello, justo para ver, como salidas de la nada, unas lucecillas, como un enjambre de luciérnagas arremolinándose encima del jardín delante de ella. No tuvo tiempo de pensar en lo extraño del suceso porque con la rapidez con la que aparecieron comenzaron a separarse para formar dos columnas luminosas de la altura de dos hombres a las que, como si aquello fuera un sueño, comenzaron a salirle brazos y piernas, manos y pies, túnicas pardas y cabezas con areolas como en las pinturas que Ana había visto tantas veces. Entonces sí que frotó sus ojos y los abrió tanto como pudo para contemplar en toda su gloria la maravilla que ante ella se presentaba: venidos del cielo, como en una anunciación, estaban sobre su jardín los ángeles del altar de la iglesia.

Leave a Reply

Con la tecnología de Blogger.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...