En el principio

jueves, 17 de febrero de 2011 · Posted in ,

"No soy bueno usando la palabra hablada o escrita, sobre todo si tengo que hablar de mí"
Klimt
Antes de iniciar tomé de mi librero Cartas a un Joven Novelista, de Mario Vargas Llosa. Pasé las páginas con entusiasmo sintiendo el poder analgésico de Vargas Llosa sobre mi perpetua frustración por no poder ser un escritor.  Ahora sí­, Carlitos, vas a escribir una novela que inicie otro boom en América Latina, como para que Garcí­a Márquez se cague de envidia en su lecho de muerte. Y ahí estoy, buscando con desesperación la receta secreta para ser un  gran novelista... Pero no. Dijo el peruano que siempre no; que no todos, tú no, Carlitos, pueden ser escritores. Que para escribir se necesita haber tenido una infancia de ensueño, rica en fantasía y motivaciones, que, con paciencia y trabajo arduo, es la semilla que dará origen al novelista. ¡Zaz! Entonces me convencí­ de que no sirvo para nada. Dedícate a tu carrera, a la administración, me decí­a Ruicito por aquellos días, para eso estudiaste, ¿qué no? Pero mi talento no da ni siquiera para administrar un Oxxo. No, Ruicito, no; yo no quiero que me paguen por escribir, ni siquiera que me editen o que me lean, yo sólo quiero escribir novelas para mí mismo, como para crear mundos que me exorcisen de mis demonios, pues. Y entonces, como Proust se iba a rumiar sus penas por Illiers, yo subía por la escalera de caracol a mi cuartito en la azotea de mi casa para releer Sartoris otra vez. Pero qué impaciencia surgía en mí que no me permití­a estar en paz con mis libros y  mientras más leí­a más deseos sentía de escribir como para demostrarme que, aunque un fracaso en la vida, habí­a algo en lo que podía tomarme la revancha por tanta injusticia que el cielo cometía conmigo. Esa impaciencia que me hací­a mirar mi viejo Scribe de cuadros chicos con las hojas en blanco como esperando que vaciara en ellas todo lo que de otra forma no iba a salir. Fue entonces cuando me animé a escribir un poco de mi vida, de qué más si es lo único que conozco bien, y olvidé Cartas a Un Joven Novelista sabiendo que ya no soy un joven y que nunca seré un novelista.

2 Responses to “En el principio”

  1. Hola,Hitmontop:

    Sólo para comentarte que me ha gustado mas el formato que le has puesto a este blog. Espero subas más entradas en breve. ;)

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  2. ¡Hola! Agradezco tus comentarios. Acabo de subir otra entrada.
    Muchos saludos.

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