Archive for 2011

Historia de Roma. Indro Montanelli

miércoles, 23 de noviembre de 2011 · Posted in , , , ,

La Historia de Roma es la historia universal de la infamia. Sus personajes, matronas, emperadores, soldados, políticos y cortesanas, nos siguen haciendo sonrojar después de dos milenios. El pequeño Heliogábalo, educado como sacerdote, tenía crisis místicas: en una de ellas intentó castrarse; en otra se circuncidó. Cómodo no desayunaba si antes no degollaba a un tigre, que le envíaban por manadas desde oriente. Catón el Joven, rodeado por las legiones de Julio César, se suicidó sobre una copia de el Fedón. Son leyenda las patologías mentales de Nerón y Calígula...
¿De verdad Roma es tan lejana, tan diferente a nosotros? Tal vez, pero antes de juzgarla hay que recordar que la vemos a través de los siglos y con una moral cristiana. La Roma clásica, en la época del imperio, era ya decadente y trágica, con el peso de 700 años de historia. Pero algo de bueno debió tener un pueblo que inició como una aldea formada por etruscos, sabinos y latinos que no tenían siquiera mujeres para perpetuarse y nos han legado desde el alfabeto hasta nuestras instituciones políticas. Sí, Roma vivió excesos, pero sólo cuando pudo dárselos. Antes estuvo ocupada defendiendo y conquistando al mundo. Las épocas de los reyes y de la República fueron etapas de esfuerzo y privaciones, y no pocas veces fue reducida por los pueblos "bárbaros". Esta otra cara de la moneda no es tan conocida,pero es más importante. Cuando los enviados de Pirro volvieron con éste le dijeron: "los romanos no tienen un rey, y no lo necesitan. Cada uno de sus 300 senadores lo és", algo que no se podría decir hoy de ningún senado en el mundo. Algo de bueno debió tener cuando tantos historiadores sostienen que lo peor que le ha pasado a la humanidad ha sido la caída de Roma.
Indro Montanelli fue periodista, abogado, soldado, dramaturgo, granjero y pescador de bacalo. Y sí, también se dió tiempo de escribir varios libros de historia. Su página en wikipedia registra más de cien obras. Cuando los italianos se dedican a hacer algo, lo hacen en grande. Pero Montanelli fue un italiano que no pudo más que ver a la Roma del siglo XX con asombro y un poco de desprecio:

"Jamás ciudad del mundo tuvo una aventura más maravillosa. Su historia es tan grande que hace parecer pequeñísimos hasta los gigantescos delitos que la siembran. Tal vez una de las desdichas de Italia sea ésta precisamente: tener por capital una ciudad desproporcionada, por su nombre y su pasado, con la modestia de un pueblo que, cuando grita 'aúpa Roma' alude tan sólo a un equipo de futbol."

Concurso de Las Historias, de Alberto Chimal

jueves, 3 de noviembre de 2011 · Posted in ,

Trofeo Virtual
El blog de Alberto Chimal, Las Historias, acaba de cumplir 7 años. Como parte del festejo, su acostumbrado concurso de minicuentos esta vez fue doble, incluyendo textos en twitter. Yo participé en los comentarios con el nombre A. U. Tor y he obtenido una mención honorífica por Dualismo Sádico. La lista puede revisarse aquí, en donde viene la liga para el texto. Aparte del trofeo virtual acostumbrado, esta vez se incluye un libro, por ser una ocasión especial. Sobra decir que es mi primer premio literario y que me siento muy contento. 

Toros Sí, Toros No.

sábado, 15 de octubre de 2011 · Posted in

"Pajarito" vuela sobre la barrera.

Hace muy poco, en la comunidad autónoma de Cataluña, en España, se celebró la que para ellos fue la última corrida de toros. En 2012 entrará en vigor una ley que las prohíbe y que fue aprobada por el parlamento local el año pasado. La decisión ha revivido un gran debate en México. Los partidos Verde Ecologista y Revolucionario Institucional en la asamblea legislativa del D.F. han propuesto una consulta ciudadana aprovechando el impulso que la noticia ha tenido. En muchos foros en internet es posible encontrar diversas opiniones al respecto, y María de las Heras ha hecho una encuesta con resultados ambiguos.
El problema con este, como con otros debates polémicos, es que no es un debate de ideas, sino de emociones y sentimientos. Ninguna de las dos partes considera ponerse en los zapatos del otro y  piensan que ceder es dar muestras de debilidad y cobardía, cuando es todo lo contrario. Debatir es bueno por partida doble. Si nos equivocamos, quienes tienen la razón nos lo harán saber. Si estamos en lo correcto, tal vez nosotros seamos capaces de difundir la verdad.
Un buen inicio es dar un resumen de las opiniones contrarias de manera clara y tal como las entendemos. Tan justa que quienes sostienen esas ideas sean capaces de afirmar "sí, es eso lo que opino". Es un error pensar que a la hora de debatir "gana" quien a más personas convence. Salvo para los políticos, a quienes en épocas electorales lo que más les interesa es atraer votantes, el número de personas que creen en una idea es irrelevante. Cuando a Albert Einstein le informaron de la aparición de un libro llamado Cien Autores contra Einstein, el genio alemán se limitó a decir: "Si estuviera equivocado,uno sólo habría sido suficiente"; millones de radicales cristianos creen que la tierra y la vida en ella surgieron hace unos 6000 años y eso no añade un gramo de verdad a esa afirmación. Un buen debate debe iniciar con una exposición honesta de las posiciones encontradas.

En contra de las corridas de toros
a)Somos una especie extraordinaria: Cientos de miles de años de evolución nos han transformado en mamíferos con fuertes lazos familiares (característica común a toda la clase) y en homínidos bípedos; tenemos un pulgar que se opone al resto de la mano, lo cual nos dota de un par de las mejores herramientas del planeta; hemos desarrollado un lenguaje y una escritura que nos permiten la comunicación a corta y larga distancia en el espacio y en el tiempo; somos los únicos animales con la habilidad de crear herramientas que a su vez crearán otras herramientas, hemos sido capaces de descubrir muchas de las leyes que rigen en la tierra, extrapolar su validez al universo entero y usar esas leyes para fabricar tecnología. Somos, en fin, al menos desde el punto de vista intelectual y hasta donde sabemos, la cosa más extraordinaria que  ha ocurrido en el universo. Esto nos confiere el poder de someter y dominar a todas las demás especies. Tal poder conlleva una gran responsabilidad moral que no podemos pasar por alto. El grado de desarrollo que hemos alcanzado se lo debemos en gran parte a los animales que nos han dado carne, leche, huevos, pieles, abonos, fuerza de trabajo, medios de transporte y enfermedades. Cuando maltratamos a un toro somos, por lo menos, injustos.

b) La capacidad de sentir miedo y dolor es una ventaja evolutiva: han sobrevivido los hijos de aquellos que sintieron miedo y dolor en el pasado, puesto que se alejaron de las fuentes de riesgo potencial. Estas características son bastante primitivas y están desarrolladas principalmente en aves y mamíferos. Los mamíferos en particular comparten todas las características humanas (en el cerebro y sistema nervioso) que nos hacen sentir dolor. A los mamíferos nos iguala, entre otras cosas, la capacidad de sufrir. Decir que sienten menos porque son más fuertes o simplemente porque son animales sin ninguna prueba es demasiado atrevido y falso, hay incluso quien asegura que esas características están más aguzadas en los animales. Quien haya convivido con un perro puede dar testimonio de que son capaces incluso de sentir "dolor emocional". Al apoyar las corridas de toros debemos al menos estar conscientes de que les causamos a unos parientes relativamente cercanos un dolor tan fuerte como el que puede sentir un hombre.

c) Los fines con los que se sacrifica a los toros en una corrida son de esparcimiento y negocios. A diferencia del sacrificio para consumo humano, los toros de lidia son muertos por un fin bastante menos justificable. Hoy que una gran cantidad de especies de plantas y animales están en peligro de desaparecer por la insensibilidad humana es necesaria una conciencia colectiva del daño que le causamos al planeta y de que ese daño se revertirá pronto hacia nosotros mismos. Comprometerse en causas como el combate al calentamiento global y la conservación de selvas y bosques mientras presenciamos indiferentes, o peor aún, extasiados, la muerte y maltrato de un bovino, es, por lo menos, contradictorio.


A favor de las corridas de toros:

a) De los argumentos a favor de las corridas sólo uno, de los que he escuchado y se me pueden ocurrir, me parece digno de atención: "con la desaparición de las corridas desaparecerá el toro de lidia". Esta afirmación es, desgraciadamente, cierta. En México hay un caso que ilustra bien este problema. Desde la llegada de los españoles y hasta principios del siglo XX, el burro fue un medio de locomoción  barato y accesible a todas las clases sociales. Hatos de burros y mulas movieron las mercancías de los puertos del Pacífico y el Golfo de México hacia el centro del país durante cuatro siglos. En Asia y en África estos animales tienen una tradición más grande aún. En la biblia son apreciados como animales nobles. Con todo, las poblaciones han disminuido bastante en el último siglo debido a la aparición del automóvil. Hoy se están creando santuarios para protegerlos de una eventual extinción; lo mismo puede decirse del caballo, aunque su situación es menos grave. El toro de lidia es un animal doméstico que ha sido seleccionado a lo largo de los siglos para expresar unas características que lo hacen apto para las corridas solamente. Es un animal parecido al antecesor de los bovinos actuales, y es seguro que habría desaparecido si no se hubiera usado para la llamada fiesta brava. En la actualidad son criados con más atenciones y cuidados que, digamos, las gallinas que producen huevos en serie. De la variabilidad genética y de la selección de los mejores ejemplares se encarga el hombre. Pero si el toro deja de ser "útil" a los humanos dejará de ser criado y será confinado, como los burros, a refugios y granjas, para vivir en el límite de la extinción. Antes de prohibir las corridas debe plantearse un análisis real de lo que pasará con esos animales, porque en aras de protegerlos, los prohibicionistas podrían estar dándole, nunca mejor dicho, la estocada final no sólo a uno, sino a todos los toros de lidia.

30 LIBROS

viernes, 9 de septiembre de 2011 · Posted in ,

En internet ha aparecido algo llamado "el reto de los treinta libros". Yo me enteré por la página de Alberto Chimal Las Historias y me pareció divertido. He estado buceando en la memoria para encontrar los libros que cumplen las categorías y aquí está el resultado:

1 Uno que leí de una sentada. Varios caben en esta categoría. Entre los mejores, creo que recuerdo más El Viejo y el Mar, de Hemingway. Es un libro lo bastante pequeño para que cualquiera lo lea en una sola sesión. Pero ante todo es un libro muy hermoso, tan hermoso que ha llegado a ser un clásico infantil. Y es, también, uno de los pocos que he compartido. Mi hermano, un no-lector natural, lo leyó con agrado.

2 Uno que me demoré mucho en leer. Supongo que en esta categoría ganará La Montaña Mágica, de Thomas Mann, ¡cuando termine de leerla!. El ambiente en esta novela, que trata sobre enfermos, es tan enfermizo que el lector necesita darse un tiempo entre leídas para no caer enfermo él mismo. Pero por lo pronto este lugar lo ocupa Así Hablaba Zaratustra. Cuando le leí, hace como diez años, lo empecé con avidez, era mi primer libro de Nietzsche y me había formado una buena opinión del filósofo, pero a medida que trascurrió la lectura se me hizo bastante confuso. Ahora sólo recuerdo el argumento general y algunos pasajes. Con todo creo que es un buen libro, aunque no el mejor de Nietzsche.

3 Uno que sea un placer culposo. ¡El Libro Vaquero! Es lo único por lo que puedo sentir "culpa" de haberlo leído. Cuando era niño en mi casa no había libros, salvo los de texto. Mis tíos leían El Libro Vaquero, Las Aventuras de Kalimán, etc. y debo reconocer que no me desagradó leerlos. En realidad algunas de las historias fantásticas que más recuerdo las leí en el Libro Vaquero. Para redimirme, debo decir que hace ya rato (casi 20 años) no leo ningún ejemplar, y ni siquiera sé si se publica todavía. Pensar en un libro "serio" en esta categoría es difícil, porque lo que es placentero no es culposo, y viceversa. Puedo mencionar aquí los libros de Carlos Cuahtémoc Sánchez (lectura obligada en la preparatoria) o El Alquimista, que en realidad es una degradación de un bello cuento llamado Historia de los dos que Soñaron, que leí en un libro de texto gratuito. Sin embargo, de todos estos, el único que recuerdo con placer es El Libro Vaquero.

4 Uno que le gusta a todos (o a muchos) pero no a mí: Más que del libro, puedo hablar del escritor; Carlos Fuentes es un autor que no me gusta. Lo digo después de haber leído algunas novelas: Aura (la mejor), Instinto de Inés, La Campaña, y la que ubico en este lugar, a pesar de que muchos la consideran indispensable: La Muerte de Artemio Cruz. Fuentes escribe "bien", pero da la impresión de que nunca tuvo la capacidad de liberar lo que Vargas Llosa llama "demonios", o de que no los tiene. Demasiado académico, nunca se dejó ver del todo, ni siquiera oculto detrás de un libro. Aún así, leeré Gringo Viejo, porque me interesa saber cómo noveló la muerte de Ambrose Bierce.

5 Uno de viajes: Se me ocurre que aquí puede caber el tercer tomo de la compilación de la obra periodística de García Márquez editada por Editorial Diana: De Europa y América, en la que Márquez escribe con belleza de temas que van de lo trascendente a lo trivial y es, en cierta forma, un libro de viajes. Sin embargo, en este apartado tengo mi favorito, que, si bien no es estrictamente de viajes, sí es escrito por un hombre que viajó, y vivó (en todas las formas en que se puede vivir), mucho. La serie Radiaciones son los diarios de Ernst Jünger, un representante del mejor humanismo alemán y además autor de uno de mis libros favoritos: Tempestades de Acero. En particular me tocó visitar algunos lugares al tiempo que leía las descripciones que de ellos hacía Jünger, lo cual resultó sorprendente y agradable.

6 Uno de un Nobel. De nuevo, más que hablar de un libro, tendría que hablar de un autor. Vargas Llosa es simplemente el mejor escritor vivo en lengua española, y uno de los hombres que más ama la literatura. En cualquiera de sus novelas, obras de teatro o ensayos, se nota una calidad y una inteligencia que rayan en el genio. La Guerra del Fin del Mundo es la gran novela de su madurez creativa. Fue escrita a lo largo de ocho años y es una de las obras maestras de su autor. Vargas Llosa siempre me ha sorprendido por su maestría en el manejo de los diálogos. Sus personajes dialogan en el tiempo, en el espacio, entre ellos y con el narrador mismo. Sin embargo en esta novela se muestra puramente descriptivo. El libro sube de intensidad a medida que avanza y en las últimas páginas (en mi edición de alfaguara son cerca de ochocientas) la tensión es tal que uno no sabe cómo puede terminar. Una de las mejores novelas que he leído.

7 Uno muy divertido. De los libros ligeros y divertidos, los de Salgari son los que más. El príncipe Sandokan inicia una guerra de venganza contra las potencias marítimas (Inglaterra, Holanda, Portugal) que han matado a su familia y lo han despojado de su trono. Sandokan es un héroe que no descansa. Viaja a través de mares, selvas, ríos; se enamora de la hija de un inglés enemigo a muerte... Tampoco descansa el lector, que quiere saber más cada vez de las aventuras. No recuerdo bien si es en Los Tigres de la Malasia en el que Sandokan toma un veneno para que lancen su cuerpo al mar, despierta justo antes de ahogarse y es rescatado por sus hombres, que lo siguen en barco, un ejemplo de las vivencias del personaje. Paco Ignacio Taibo II acaba de sacar El Retorno de los Tigres de la Malasia, que habrá qué leer.

8 Uno para leer por fragmentos: Pocos libros pueden estar aquí. Pienso en El Libro de la Imaginación, de Edmundo Valadés, pero me decido por El Libro de los Sucesos, de Asimov. Asimov era una enciclopedia andante, y éste libro es sólo una prueba. Está colmado de datos curiosos y entretenidos. Acaba con mitos, muestra eventos olvidados cometidos por mentes retorcidas, contiene datos impresionantes. Mucha gente debe estar familiarizada con partes de este libro, aunque no lo sepan. Los almanaques solían traer, en el reverso de la hoja del día, un dato curioso extraído de él. Es difícil de conseguir en español, porque ya no se edita, pero recorrer las librerías de viejo vale la pena.

9 Uno con una excelente versión cinematográfica: Es posible hacer una buena película de un mal libro. El mejor ejemplo de esto es El Padrino, de Mario Puzo; a partir de una novela mala el director Francis Ford Coppola y, principalmente, Marlon Brando, hicieron una buena película. Lo contrario no ocurre nunca. Decir que John Steinbeck es uno de los mejores escritores de la literatura estadounidense es redundante, pero cierto; es, también, un escritor muy cercano a México. Tal vez su mejor novela es Al Este del Edén. La comparación entre la novela y la película es simplemente imposible. Esta se centra en la parte final. Desde luego, la descripción del valle Salinas y de las generaciones anteriores no puede caber en ella. El libro contiene demasiada literatura para que pueda caber una pantalla de cine. Sin embargo, la película es buena.

10 Uno con una pésima versión cinematográfica: El Perfume, de Patrick Süskind, es un best seller, y por lo tanto me mantuvo alejado durante mucho tiempo. Sin embargo hay que leerlo para saber que se trata de una verdadera obra maestra. Süskind tamibén es autor de otros libros interesantes, Un Combate y Otros Relatos, La Historia del Señor Sommer, La Paloma; que constatan que es un buen escritor. La película es muy mala. Las descripciones del ambiente, de los olores, de la las manías de Jean Baptiste Grenoulle simplemente no pueden ser atrapadas por una cámara. Un hombre que logra captar mediante el olor la esencia misma de las personas, no puede caber en un mundo visual y auditivo, esta condenado a vivir en el reino de los olores, confinado al exclusivo mundo de la letras.

11 Uno que me haya motivado a visitar algún lugar: En realidad casi no salgo de mi casa, y mis viajes se limitan al centro de la ciudad de México. Dentro de éste perímetro se encuentran algunos de los lugares que revisité con mayor interés después de leer Juárez y su México, de Ralph Roeder. A pesar de que sus actuaciones públicas datan de hace 150 años, Juárez sigue causando grandes odios y rencores entre mucha gente. Lo cierto es que se trata de uno de los más grandes políticos de occidente y su figura se compara a los clásicos. El tiempo de Juárez es el más estudiado de la historia mexicana, y las obras dedicadas al tema forman una enorme biblioteca per se. Sin embargo, lo más sobrio, sincero y sin prejucicios que he leído ha sido obra de dos extranjeros, Ralph Roeder, estadounidense, y Pedro Pruneda, español. Los sitios que he visitado son el Palacio Nacional y el panteón de San Fernando, donde se encuentran los restos del héroe. En este panteón, y a sólo unos metros del mausoleo de Juárez, se encuentra la tumba del antihéroe, Miguel Miramón (Miramón, el Hombre, de José Fuentes Mares es bueno, pero con evidentes tendencias conservadoras), como si los dos hombres estuvieran en guerra eternamente. Concha Miramón lo entendió así y decidió trasladar los restos de su esposo a Puebla, la ciudad que en vida tan bien lo acogió.

12 Una biografía: Alejandro Magno, obsesionado con dar a conocer su imagen, se lamentaba constantemente de no haber tenido a un poeta como Homero a su servicio; tan grandes eran sus logros. No hubo poetas, pero de Alejandro se ocupó uno de los historiadores más serios y honestos que ha dado la humanidad. No es ninguna exageración, Flavio Arriano tendría que ser lectura obligada de historiadores y periodistas. Hay una bondad y buena fé en este libro como en pocos. Escribe a cuatro siglos de distancia de los sucesos que narra, y tiene que averiguar entre la verdad y el mito, y se lo hace saber al lector. Arriano no juzga, sólo pone a consideración todas las voces y todos los acontecimientos. Y vaya que le tocó un personaje complicado. Alejandro Magno llegó a ser adorado como un Dios en vida, y sus proezas militares no tienen comparación. Sus conquistas sólo fueron superadas por el Imperio Romano a lo largo de varios siglos; él lo hizo en diez años. La Anábasis de Alejandro es mejor y más completa biografía que la de Plutarco; pero es, de manera injusta, poco conocida.

13 El primer libro que leí en la vida: Una novela, Thais, de Anatole France. Aunque el personaje principal no es Thais, sino Pafnucio, Abdad de Antinoe, un hombre de los primeros tiempos del cristianismo que, viviendo como un asceta, de pronto siente la necesidad de salir del desierto e ir a Alejandría, ciudad del pecado, y salvar a una joven que arrastra, junto con la suya, a varias almas al infierno. Con el encuentro inicia una lenta pero inevitable transmutación, en tanto la bella Thais recibe paulatinamente a Cristo y se convierte en santa, Pafnucio es tentado por demonios y abandonado por los ángeles. Al final enloquece: el santo ruega por el amor carnal, sólo cuando el alma de la mujer que antes le ofreció su cuerpo asciende al cielo y es recibida por los ángeles. Para mí, fue un excelente inicio.

14 Uno que haya odiado hace años y que hoy admire: No recuerdo haber odiado un libro. Tal vez lo más cercano a eso haya sido La Biblia, aunque tampoco recuerdo haber tenido una aversión particular por ella. Pero dada la edad y el contexto en el que uno la conoce, y dado que sus lectores no dan muestras de gran civilidad, no se antoja mucho leerla, aunque se trata de un libro bastante difundido y en mi casa ha habido siempre dos o tres ejemplares. Lo que sí es cierto es que mi admiración por la biblia ha crecido con el tiempo. No practico ninguna religión y para mí no es un código moral, pero eso no me impide reconocer la grandeza del compendio. Admiro en particular al escritor del Génesis, cualquiera que haya sido, y a San Juan Evangelista.

15 Uno que haya amado hace años y del que hoy reniegue. Tampoco hay un libro que pueda poner aquí, lo cual tal vez indica que no he evolucionado como lector. Por no dejar en blanco incluiré Canek, de Ermilo Abreu Gómez. Cuando estaba en la primaria, el fragmento que leí me pareció muy bueno. Años después, cuando tuve la oportunidad de leerlo completo, no me lo pareció tanto.

16 Uno ruso que sí haya leído. Un día en la Vida de Ivan Denisovich, de Solzhenitsyn. Es una narración muy buena en la que no pasa nada, sólo la descripción de uno de tantos días de uno de tantos presos en un ambiente que parece bastante natural, y en eso consiste su horror. Solzhenitsyn realmente sabía de lo que hablaba, porque él mismo estuvo preso en un campo de concentración ruso en esas condiciones, y era fácil que el libro se convietiera en un libelo. Pero se limita a exponer los hechos sin matices de ningún tipo. Sin embargo, este apartado me hace ver que de verdad no he leído a los rusos. La Muerte de Ivan Illich y Taras Bulba, son las otras novelas que recuerdo, además de algunos cuentos.

17 Uno de Este año: Musofobia. El libro no es de este año, pero yo lo leí en enero. Harmodio es un escritor joven radicado en París y ésta es su primera novela. Un libro que disfruté mucho. Si bien tiene una historia central, también tiene cuentos y partes escritas en forma de entradas de un blog. Hay correos electrónicos, comentarios, y una frase que define al personaje central:

sabado.nidito.de.amor(21/mar/05/6:30) No es mi imaginación: hay un ratón en la casa. Ayer le pedí a co.amante que, si pretende abandonarme lo mate antes de irse porque yo les tengo fobia.

18 El que más veces he leído: Las novelas de Yasunari Kawabata tienen una estética, unos valores, y una frialdad tales que parecen un mundo lejanísimo y extraordinario en donde todo es ritual. Habitado por suicidas, es difícil determinar en qué momento en él se sufre o se goza. En las entrañas de ese mundo vive Eguchi, un hombre poco menos que desconocido que por algún tiempo visita cierto lugar (¿en busca de placer?, ¿de dolor?) en el que la vejez y la muerte se vislumbran con nitidez. El mundo es onírico (Historias en la Palma de la Mano), y despiadado (Lo Bello y lo Triste), y tiene tal conjunción de cualidades que es también, para mí, inefable (La Casa de las Bellas Durmientes).

19 Uno que me haya sorprendido por bueno. Son extrañas las razones por las que algunos escritores se vuelven famosos. En tanto hay unos tan malos y conocidos como Saramago, hay otros muy buenos totalmente olvidados. Sergio Galindo escribió mucho, pero no logró trascender. Si acaso es recordado será, tal vez, porque fue director de Bellas Artes en la década de los 70. Sin embargo, dentro de todo, escribió ¡Oh Hermoso Mundo!, una colección de cuentos excelente. Ambientados en Europa y con algunos tan buenos como los mejores que se han escrito en este país.  De esta colección escribió el periodista Pablo Sol Mora:
"La obra de Sergio Galindo no fue, es verdad, una sucesión de aciertos e incluso tuvo caídas inexplicables. Más allá de ésto Galindo fue un escritor que consideraba a la literatura como una verdadera vocación y que muy pronto resolvió que consagraría su vida a ella. La literatura no suele ser tan injusta que no recompense este esfuerzo con un puñado de páginas de gracia. En algunos de estos cuentos Galindo alcanzó esas páginas. No es un logro menor".

20. Uno que me haya sorprendido por malo. Ya lo dije. Saramago tal vez tiene el triste honor de ser el escritor malo más famoso en el mundo (incluso ganó el Nobel). Es cierto que este libro no me sorprendió. Ya tenía una idea de lo que Saramago escribió antes de leerlo. Es una afrenta para las letras portuguesas que muchas personas lo consideren el mejor novelista de la lengua, y una afrenta aún mayor a la obra y la memoria de Eza de Queiroz. Ensayo Sobre la Ceguera quedó desnuda, más aún, después de que leí El País de los Ciegos, de H. G. Wells. Cualquiera puede notar la diferencia de tratamiento que le da a un mismo tema alguien sin ideas y un maestro.

21 Uno de cuentos: Los otros cuentos (Eróstrato, La Infancia de un Jefe) son más rebuscados, y con el paso del tiempo se han ido borrando de mi memoria. Pero El Muro, título del cuento que le da nombre al libro, es uno de los mejores que he leído. El argumento es sencillo, la narración es directa: Un conjunto de hombres va a ser fusilado contra un muro durante la guerra civil española. Desde su celda pueden oir las descargas que inician ya con la salida del sol. Como argumento contra la pena de muerte bien vale la pena. Leerla, narrada por Sarte es una buena manera de encarar la idea de una ejecución. Una en la que todos estamos de espaldas, contra el muro.

22 Uno de poemas. El ajedrecista sirio Stamma publicó un libro titulado Cien Posiciones Desesperadas. Aparentemente, esto inspiró a Neruda para nombrar al más famoso de sus libros: Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada. El título, por sí mismo, tiene algo de poesía. Casi cualquiera de los poemas de Neruda está al mismo nivel que los demás, y bien podría incluir aquí Los Versos del Capitán, sin embargo, en este librito viene incluido el mejor, el poema veinte: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche..." Neruda no es un autor profundo, pero sí es musical. Su lenguaje es transparente y agradable, y también es de los pocos poetas que han podido conseguir el premio Nobel.

23 Uno que me gustaría volver a leer en la vejez: La Casa de las Bellas Durmientes es una novela de ancianos. Me gusta leer esa novela; creo que la he leído 7 veces y me gustaría leerla en la vejez, si es que llego. Por otro lado ese ya lo mencioné, así que en este lugar pondré a Las Confesiones de un Pequeño Filósofo. Azorín escribe como un niño y hace recordar siempre la infancia, y esa es la razón por la que creo que leerlo en la vejez debe ser a la vez placentero y doloroso. Todos sus escritos son claros. Éste en particular está lleno de recuerdos, experiencias y anécdotas de sus tiempos de estudiante. Algo digno de leer porque uno empieza a recordar que le sucedían cosas parecidas en esa época, y con el tiempo se han ido olvidando.

24 Uno que no le prestaría a nadie: Supongo que no prestaría mi libro autografiado por Karpov, pero eso es otra Cosa. La colección completa de A la Busca del Tiempo Perdido, de ediciones Valdemar es el libro que más aprecio y uno que no prestaría nunca. Antes dije que no he leído la obra completa. Lo haré en algún  momento. Por lo pronto tengo la excusa de que no lo tengo conmigo. Sin embargo Proust es mi escritor favorito. Ha escrito la mejor novela del siglo XX aunque pocas personas lo reconocieron así cuando comenzó a editarse, y aún hoy tiene muchos detractores. Proust es "diferente", con un estilo nostálgico que algunos llaman "enfermizo" de manera injusta. Es también el escritor más grande que he conocido. Basta leer una sola frase, un renglón, incluso, para saber que se trata de un escritor superior.  Y si algo está presente a lo largo de la obra es una gran fuerza y la comprensión de que la vida no es nunca suficiente y por lo tanto la única forma de salvarse es a través de la literatura. Proust lo logró. Trascendió a su tiempo y a su entorno a través del arte, y al hacerlo también llevó consigo ese ambiente que en vida lo rodeó.

25 Uno para aprender a perder. Mi sensación final al terminar de leer El Diario de Ana Frank fue de derrota. Ana y su familia pasan la Segunda Guerra Mundial ocultos sólo para ser descubiertos pocos meses antes de su fin. Cierto que es una alegoría de la derrota sufrida por miles de europeos y en general de la humanidad, y que uno sabe desde el principio que así será, pero no por eso el golpe deja de ser duro. En particular mi edición tenía varias páginas al final que eran un catálogo de publicaciones, pero absorto como estaba en las últimas páginas, pasé aquello por alto y el impacto fue mayor, al ver que el libro se había acabado y sólo seguían algunas notas acerca del destino de Ana y los demás. Más que para ganar o perder, hay que leerlo para no repetir.

26 Uno que asocie con la música que me gusta. Antes dije que Tempestades de Acero era uno de mis libros favoritos. Es el único que puede caber en este caso. Coincidió que lo leí en una época en que me regalaron unos conciertos de Vivaldi. En particular escuchaba mucho el Concierto para Flauta y Cuerdas pv 79 con Hans-Martin Linde en la flauta. Desde entonces asocio una obra con la otra. El libro de Jünger es un recuento de las notas que el autor escribió durante su participación en la Primera Guerra Mundial.

27 Un libro que me regalaron y no me gustó: Noticias del Imperio, de Fernando del Paso. Muchas personas consideran que ésta es una novela muy buena. A mí me pareció más bien un buen libro de historia. Me hubiera gustado que fuera diferente. La novela es demasiado grande y abarca demasiadas cosas. La lectura es lenta. Los personajes viven por el narrador, ya que casi no tienen voz propia y cuando la tienen no es nada excepcional. Juárez sigue siendo un personaje que se le escapa a los novelistas y en ésta no es la excepción. En cualquier caso agradezco mucho a quien me lo regaló. Tal vez mi apreciación cambie con el tiempo.

28 Uno que me haya asustado: Colapso, de Jared Diamond. No termino de leer este libro, pero lo que he leído me ha vuelto pesimista en cuanto a nuestro futuro como especie, aunque Diamond aclara que su intención es lo contrario. El libro analiza las caídas de imperios y civilizaciones en el pasado y alerta sobre lo que podría pasar, ahora de manera global, si seguimos las viejas recetas de deteriorar el entorno y aniquilar especies. El desconocimiento de la mayoría de las personas del gran problema que viene es lo que hace que el libro me asuste.

29 Uno que me haya robado. Discuros, de Demóstenes. Me robé ese libro de una biblioteca pública hace muchos años. Creo que por esa época estaba leyendo una novela histórica y quise conocer a Demóstenes. Sólo lo tomé y salí con él. El libro vale porque muestra bien la muerte de Atenas como ciudad estado independiente y el surgimiento de Macedonia como potencia. Ninguno de los discursos concierne a Alejandro Magno, sino a su padre Filipo, un gran enemigo del orador.

30 Uno que pueda salvar vidas. En relación a esto he pensado en la biblia, por dos razones distintas. En primer lugar muchas personas juran que la biblia ha salvado sus vidas. Es discutible el verbo salvar, pero cambiar sí que lo puede. Por otra parte es el único libro que sé que ha salvado una vida, literalmente. Hace algunos años en la televisión dieron la noticia de que un soldado colombiano, en lucha contra las guerrillas, había recibido un balazo en el pecho. La bala rompió la guerrera y quedó incrustada a la altura del corazón. Sin embargo, el soldado no recibió ningún daño: cargaba en el bolsillo una pequeña edición del nuevo testamento que sirvió de escudo y evitó la muerte del hombre. Pero el libro que más se acerca a esto, para mí, es uno bastante opuesto a la biblia. El Mundo y sus Demonios no es de divulgación científica, a pesar de que su autor, Carl Sagan, es uno de los mejores divulgadores del siglo pasado. Es la exposición clara de que la ciencia, con los defectos que tiene, no es un conjunto de conocimientos, sino el mejor método que ha desarrollado el hombre para obtener la verdad. Es también un argumento a favor de la verdad, sea cual sea, en contra de una mentira consoladora. Si no me salvó, por lo menos hizo que me decidiera por estudiar una carrera científica, además de ser uno de los libros que más ha influido en mi vida diaria.

Truman Capote: Para Qué Sirve La Literatura

domingo, 4 de septiembre de 2011 · Posted in , , , ,

A Sangre Fría
A pocas personas (en realidad sólo a una, que no nombraré) les he recomendado leer. A veces, más de las que puedo contener, tengo intenciones de hacerlo de nuevo, de recomendar este o aquel libro, de hacer una apología de la lectura y hablar de sus grandes beneficios. Casi siempre me contengo. Justo cuando quiero hacer labor de maestro de primaria me asalta una carencia de argumentos que me hace quedar callado. ¿Por qué tendría alguien que leer, después de todo? Leer no te hace más rico, ni más inteligente, tampoco te da éxito social. Además, las consabidas cultura y buenas formas para escribir, en realidad son un producto secundario: se pueden adquirir de maneras más directas y seguras.  El placer también es relativo. Para leer a Homero hace falta una base humanística e histórica bastante amplia, La Ilíada y La Odisea requieren lecturas previas. Asi que, carente de buenos argumentos, a las personas que aprecio, decido no recomendarles nada.
A Sangre Fría me ha dado un buen pretexto. Se trata de la novela más famosa de Truman Capote y, películas de por medio, su argumento es bastante conocido. A Holcomb, un pueblito triguero en Kansas situado en el corazón de los Estados Unidos, le sucede algo totalmente extraordinario. Una noche de luna, a mediados de noviembre de 1959 un par de forasteros, Perry Smith y Dick Hickcock, con la intención de robar, llega al pueblo, entra en la casa de los Clutter (Papá Herb, mamá Bonnie, la hija Nancy y el hijo menor, Kenyon) y mata a toda la familia. Los asesinos han viajado 1200 km ida y vuelta desde su lugar de origen para perpetrar, en  menos de una hora, un robo que les genera en ganancias un radio portatil, unos binoculares y cuarenta dolares. Menos de lo que les costó el viaje.
El crimen es cosa de locos. Sin un sentido aparente y con saña exagerada. Al enterarse de los detalles, uno no puede dejar de preguntarse qué hace que alguien sea capaz de cometer un delito. ¿Acaso todos, en las mismas condiciones, actuaríamos igual? Cuando son detenidos, los asesinos lo aceptan con serenidad y una alarmante indiferencia.

"Creo que los dos estábamos como drogados. Yo, desde luego, sí Excitadísimos y al mismo tiempo aliviados. No podíamos dejar de reir, ninguno de los dos. De pronto todo parecía divertidísimo, no se por qué; era asi. La escopeta goteaba sangre, y mis ropas estaban manchadas. Tenía sangre hasta en el pelo."
"¿Que si lo siento? No. No siento nada en absoluto. Y quisiera que no fuera así. Pero nada de aquello me causa preocupaciones. Media hora después, Dick me contaba chistes y yo me reía a carcajadas. Quizá no seamos humanos."

Pero de los criminales, Perry Smith es el más humano. Capote le dedica mayor atención, aunque tal vez, sicológica y literariamente Dick sea más interesante. Pero uno se siente más tentado a entender a Perry por la vida que ha llevado. Si la historia no fuera real, uno pensaría que se trata de un cliché: Proveniente de una familia disfuncional, su padres, madre alcoholica, padre violento, obsequiaban a la familia con repetidas golpizas y violencia verbal. Una infidelidad de la madre provoca finalmente la separación y todos quedan al garete. Instalado en casas de asistencia le fue todavía peor:

"Tenía los riñones flojos y mojaba la cama todas las noches. Me humillaba mucho pero no podía controlarme. La gobernanta me pegaba muy fuerte, me insultaba y se burlaba de mí delante de todos los chicos. Venía a todas horas durante la noche para ver si había mojado la cama, me llevaba arrastrado hasta el cuarto de baño, me metía en la bañera, abría el grifo del agua fría y ordenaba que me lavara, yo y las sabanas. Cada noche era una pesadilla. Luego le parecio muy divertido ponerme una pomada en el pene. Era casi insoportable. Quemaba como fuego. Más tarde la despidieron del empleo. Pero eso no me hizo cambiar de idea, acerca de lo que me hubiera gustado hacerle a ella y a toda la gente que se burlaba de mí."

Cuando en el juicio se le ofrece ayuda espiritual contesta:

"Monjas y curas han hecho ya todo lo que podían hacer por mí. Tengo todavía las cicatrices que lo prueban."

Con ese coctel, aderezado con mil y un detalles, como un accidente de motocicleta que le rompe una pierna y lo hace adicto a las aspirinas, lo difícil sería no convertirse en un delincuente.
Pero la condición de los asesinos no es justificante; es sólo un lado de la moneda. En el otro esta la familia Clutter, una familia inocente, pero totalmente desconocida. Y la razón del asesinato la da el propio Perry, con más exactitud que cualquier criminalista:

"Yo conocí a los Clutter durante una hora, quizá. Si de veras los hubiera conocido, imagino que mis sentimientos serían diferentes. Que me sentiría asqueado de mí mismo. Pero tal como fue la cosa, era como disparar en un tiro al blanco de feria."

Para la posteridad, los Clutter dejaron de ser desconocidos: todos nos enteramos de la ruina de la hacienda, del arrendamiento de las tierras y de la venta, en subasta, de los últimos clavos que poseía Herbert. Sabemos que Bonnie tenia una enfermedad nerviosa, que Kenyon era miope y muy fuerte y que Nancy tenía una yegua, Babe, en la que montaba con su amiga Sue Kidwell. Al iniciar el juicio, la yegua es rematada en subasta y Sue sólo puede ver, a la distancia, cómo la llevan a otro rancho, para dedicarla al arado.
Con más de dos mil años de de antigüedad, la máxima socrática sigue siendo válida, sólo los ignorantes hacen el mal. Dick y Perry, durante el proceso llegaron a ser amigos de Capote y supieron del nacimiento del libro, tal vez no leyeron nunca las primeras partes de la novela. De haberlo hecho, bien pudieron haber sentido simpatía... y remordimientos.
En un tiempo, y en un país (México) en el que la violencia es cosa cotidiana e involucra a a hombres y mujeres cada vez más jóvenes (algunos de los asesinos más sanguinarios son niños) tal vez no estaría del todo fuera de lugar invertir un poco más en bibliotecas y un poco menos en armas.
Despues de terminar el libro, mis tesis siguen siendo válidas. No soy más inteligente, ni más interesante. Tal vez pude dedicar mi tiempo a otra cosa de mayor provecho. Pero la novela de Truman Capote me ha dado un buen pretexto para recomendarla: ahora estoy seguro de que nadie que la haya leído, de verdad leído, sería capaz de cometer nunca un asesinato. Al menos nunca un asesinato así, a sangre fría.

Logoi: ¡Vallejo Escribió Un Ensayo!

jueves, 1 de septiembre de 2011 · Posted in , , , ,


Fernando Vallejo, amante de los perros.

Oculto apenas, entre la estridencia de la obra de Fernando Vallejo, se encuentra un libro que destaca por su sobriedad y belleza: Logoi, Una Gramática del Lenguaje Literario. El libro fue publicado en 1983, dos años antes de que el autor iniciara el ciclo titulado finalmente El Río del Tiempo. Tal vez esa era la época en la que lo podía hacer; a la postre, Vallejo se volvió novelista. Novelista de tiempo completo, en los libros y en la vida. Al grado de que sus ensayos también son "novelados". Fernando es un buen ejemplo del escritor "catoblepas" que menciona Vargas Llosa en Cartas a un Joven Novelista, vive absolutamente de "comerse" a sí mismo para producir su obra. "Ya no tengo nada que escribir", ha confesado recientemente. Como Gorostiza, se encuentra "ahíto" de sí.
Logoi no será una de sus obras más leídas. No puede competir con los provocadores títulos de El Desbarrancadero o La Puta de Babilonia. Se trata, más bien, de un libro para especialistas escrito por un especialista; un gramático que lo mismo cita obras en griego antiguo que en italiano, en inglés que en español, en francés que en latín. Y es también un libro que podría haberse subtitulado "Contra la Originalidad en la Literatura", ya que el ensayo parte de una idea atípica:

"Hasta hoy la crítica literaria ha estudiado a los escritores bajo el ángulo de su originalidad. Vamos a mirar el reverso de la medalla y a considerar la literatura como el reino de lo recibido, como el vasto dominio de la fórmula, del lugar común y del cliché."

Para dar cuenta de esta idea básica, el libro está dedicado a revisar todas las construcciones y giros que a lo largo del tiempo han sido patrimonio común y herencia de la literatura. Desde los poemas homéricos hasta la literatura del siglo XX, los teóricos y literatos muestran coincidencias gramaticales y semánticas que en conjunto forman un gran cliché del que todos se nutren, y que es bueno conocer, antes de reinventar la rueda:

"Una idea que, colocada al comienzo o en el medio de una frase, no tiene mayor encanto, se llena de gracia si se pone al final. Tal es el caso del pasaje de Jenofonte sobre Ciro: 'Como regalo le dió un caballo, una túnica, un collar, y la seguridad de que su país ya no sería saqueado'. Es la última cláusula de la frase, 'la seguridad de que su país ya no sería saqueado', la que le da su encanto, ¡tan extraña e insólita es la dádiva! Y el encanto se debe a la posición de la cláusula: colocada al principio se habría perdido".(Demetrio, Tratado sobre el estilo, citado por Fernando Vallejo)

Sinclair Lewis y Dumas, Proust y Homero, Virgilio y Borges; todos tienen algo en común: usan las mismas fórmulas para "escribir bien". Fórmulas que ninguno de ellos creó: de la aposición al quiasmo, de las gradaciones a la perífrasis, de la sinestesia a la enumeración, los escritores lo han hecho todo igual, y los orígenes de estas formas se pierden en "la noche de los tiempos" prehoméricos. Y, desde siempre, la fuente de la que han bebido los literatos ha sido la literatura misma:

"El Quijote, la obra cumbre de las letras españolas, es en parte un libro sobre otros libros. El ingenioso hidalgo, enamorado de la palabra escrita, cabalga tras una quimera literaria. El genio de Cervantes descubrió que la literatura, más que de la vida, se inspira en la literatura."
Sí. Vallejo escribió un ensayo. Cuando era crítico consigo mismo y diferenciaba entre la vida y la literatura, lo hizo. Fernando no es historiador, ni físico, ni biólogo: es literato. Esa es la profesión que más ama y esa es la que comprende. Al Fernando novelista lo conocemos bien; al Fernando ensaysita debemos buscarlo, no en La Tautología Darwinista, ni en Manualito de Imposturología Física (libro que sólo muestra la gran ignorancia del autor), sino en Logoi, Una Gramática del Lenguaje Literario.

(Pocos) Éxitos y (Muchos) Fracasos Sobre El Tablero.

jueves, 11 de agosto de 2011 · Posted in , , , , ,

Éxitos y Fracasos Sobre el Tablero
Los paréntesis son míos, el título corresponde a Fernando Arrabal. Y que Arrabal me perdone por quitarle la gracia, pero no pude dejar de apostillar con un tinte un poco nihilista-pesimista el título de su hermoso libro sobre ajedrez y literatura; apostillas que, sobra decirlo, reflejan mi experiencia personal con los trebejos. Pensarán acaso, aquellos que conozcan el juego y hayan vivido un poco, que más que al tablero, podríamos referirnos a la vida. También lo piensa Arrabal, según me parece después de haber leido las 65 (¿Por qué no fueron sólo 64?) entradas de su librito icónico. Libro que disfrutarán por igual los amantes del las letras y los amantes del ajedrez. Y disfrutará aún más la pequeña intersección de esos dos conjuntos en la cual, sin mayores pretensiones, me cuento. Para los primeros tiene Fernando como aperitivo, y precedido de títulos que atrapan de inmediato (El Infierno de los Jugadores Rusos, Un Anzuelo de Oro en los Ríos de Babilonia,...) 65 entradas que forman un compendio analítico sobre personajes históricos, jugadores y los pasajes y obras que los grandes escritores han dedicado al ajedrez. Como sé que ha pensado en Borges y en Nabokov, y para que se anime a leer el libro, adelantaré que de Borges discute sobre Pierre Ménard autor del Quijote, en particular sobre esta misteriosa frase:

"Un artículo técnico sobre la posibilidad de enriquecer el ajedrez eliminando uno de los peones de la torre: Ménard propone, aconseja, discute y acaba por rechazar esta innovación.

Pues bien, Arrabal también se intriga con esa idea de quitar un peón de torre y se pregunta qué quiso decir Borges:

"La última vez que vi a Borges -en 1984, en Tokio- me habló de ajedrez. Me dijo que su padre era un excelente jugador y que había sido él quién le inició en el ajedrez. Y añadió que había utilizado un tablero para explicarle la paradoja de Aquiles y de la tortuga, que permitía negar la realidad de la velocidad a causa de un punto intermedio."

Y, dice además

"Tuve en la punta de la lengua la pregunta para conocer la solución a este enigma, pero...".

Para el segundo y tercer grupo, y constituyendo el plato fuerte del banquete, hay 65 miniaturas en las que el lector se enfrenta a un gran maestro mediante un test del tipo "usted juega". Por cada respuesta correcta va sumando una, dos o tres estrellitas, el total de las cuales le ubican en las halagüeñas categorías de Maestro, 1a. Categoría y Promesa. En esta sección se puede pasar todo el tiempo que quiera tratando de emular a Karpov, Kasparov, Fischer... Recuerdo con particular agrado la partida en 17 jugadas entre la adolescente (de 12 años) Judith Polgar y la Búlgara Angelova, que termina con un inesperado sacrificio de dama. Partida que ha pasado a ser ya parte del acervo histórico del ajedrez y que aparece aquí comentada por Leontxo García:

Ya para terminar y disfrutar de la sobremesa, a manera de rosquillas nos sirve 65 problemas de mate en 2, que bien pueden hacerle recordar aquella frase que le dijo su tía a Luzhin, el niño de La Defensa, de Nabokov: "El ajedrez, querido, es complicado".

Mate con Caballo y Alfil. Método de Deletang.

"Se pregunta siempre a los grandes maestros hasta qué punto son capaces de calcular una variante.  He de decir que los jugadores experimentados se limitan al paso esquemático de una posición clave a otra (particularmente en finales)  y entonces el número global de jugadas puede ser de varias decenas."
Karpov

En el primer capítulo de su libro Teoría de los Finales de Partida, Averbach analiza los casos en los que es posible dar mate al rey solo: mate con reina, mate con torre, etc. De todos esos mates el que realmente me hizo pensar fue el mate con alfil y caballo. De verdad se me hacía complicado a pesar de que lo practiqué decenas de veces, yo sólo o contra quien quisiera tomar el papel de sparring (casi siempre mi hermano). Cuando pensaba que ya tenía el truco, ocurría que llegaba a los 50 movimientos sin haber dado mate (este requiere unos 35 movimientos). He visto incluso a jugadores muy buenos tener problemas con éste mate y su teoría ha sido desarrollada por jugadores como Philidor, que si no, seguiría siendo un verdadero rompecabezas. Creo que el problema básico es que el método tradicional de Averbach no presenta patrones o esquemas que puedan alcanzarse en etapas intermedias, esas "posiciones clave" que menciona Karpov. Este asunto se resolvió cuando encontré en youtube el siguiente video, que muestra el llamado Método de Deletang.


Para hacer las cosas un poco más fáciles (espero) presentaré el método del final al principio, mostrando siempre sólo las posiciones clave.
Posición Clave 1: El rey débil sólo tiene dos casillas.
En la Posición Clave 1 el rey negro sí que está cerca de morir. Está arrinconado en un extremo del tablero cuya esquina es del color que controla el alfil y sólo puede moverse entre a8 y b8. El alfil y el rey lo tienen fijo. El punto importante es esa posición de encierro, más que la posición del caballo, que intencionalmente lo he puesto en el otro extremo. El alfil está delimitando el más pequeño de los triángulos internos que menciona el video. Para dar mate es necesario simplemente atacar la casilla b8 con el caballo y a8 con el alfil, en cualquier orden, ¡siempre y cuando no se ahogue al rey!. El final podría ser algo así: 1 Cf3, 2 Ce5, Rb8 3 Cd7+, Ra8 4 Ab7++. La posición es realmente simple.
Posición Clave 2: Alfil y Caballo Confinando al Rey Negro.
La Posición Clave 2 es más interesante. En ella el rey negro está encerrado sólo por el alfil y el caballo. Es para resaltar ese factor que he puesto al rey blanco totalmente alejado. ¿Qué es lo que hay que hacer? Simple. Llevar al negro a la Posición Clave 1, con la ayuda del rey. Este debe entrar por el flanco derecho y "empujar" al contrario a la esquina. Esto puede ser más o menos así: 1 Rf3,Rc8, 2 Re4, Rd8 (al negro le conviene estar lo más cerca de la "salida", pero bien podría dar un paseo dentro de su carcel) 3 Re5, Rc8, 4 Re6, Rd8, 5 Rf7, Rc8, 6 Re8, Rb8, 7 Rd8, Rb7 8 Rd7 Rb8 (el rey negro trata de impedir la entrada del rey, pero haciendo esto descuida la diagonal del triángulo interno que va de a6 a c8) 9 Aa6, Ra7 10 Ac8 Rb8 11 Rd8, 12 Ra7, Rc7 y se ha alcanzado el encierro mostrado en la Posición Clave 1 con el caballo un poco más cerca. Las posiciones anteriores son presentadas por Averbach, pero llegar ahí no es fácil. Lo realmente valioso del método de Deletang es que da otra, la más primitiva, posición clave
Posición Clave 3: Alfil, caballo y rey encierran al rey.

La Posición Clave 3 muestra al rey encerrado en la gran diagonal que va de a2 a e8 por la acción conjunta del rey, el caballo y, principalmente, el alfil. Observe que el caballo cubre las casillas "débiles" b4, c5 y e5, en tanto que  el rey se encarga de f8 y f6, todas ellas son casillas negras que el alfil no puede cubrir. Esta posición no es difícil de obtener. Primero hay que situar al alfil y caballo en una esquina propicia, alejada del rey negro, y no moverlos más, salvo si el rey contrario decide irse al otro triángulo mayor. El caballo debe estar en un principio en b2, desde donde puede alcanzar b3 y c4, dependiendo también de a dónde elija el rey negro irse. Para evitar la posición, el rey negro tiene que permanecer tanto como pueda en el centro. Es por esto que el rey fuerte debe empujarlo hacia cualquiera de los dos lados de la gran diagonal neutra a1 - h8, esto no es difícil. Una vez abandonado el centro, el alfil debe moverse hacia la diagonal que forma el primer triángulo interno, y de inmediato debe colocarse el caballo cubriendo las casillas débiles, esto no es complicado, porque el rey está lejos y no puede escapar. Logrado esto todo se limita a llevar al rey contrario atacando siempre por arriba, obligándolo a entrar en el segundo triángulo, esto es inevitable, tal como se mostró en el video.
Volviendo un poco a la Posición Clave 3, las negras tienen que luchar por mantenerse en e8 y e7, para evitar esta repetición de jugadas, el blanco tiene que situar a su alfil en f7 para tomar de inmediato f8 e iniciar el empuje del rey negro. Una vez tomada f7, es necesario regresar sin más contratiempos, el alfil a b3, para cerrar la posición.

Dumas, Todo es Posible

lunes, 25 de julio de 2011 · Posted in , , , ,

Alejandro Dumas

Alejandro Dumas, con su larga producción, se cansó de demostrar que cualquier cosa, por inversosímil y fantasiosa que parezca, puede ser literatura. Cuando este "prodigio de fecundidad" se ponía a escribir, ideas no le faltaban. A diferencia de la mayoría de los escritores, sobre todo los actuales, que muestran una alarmante carencia, el francés derrochaba imaginación en proporciones -nunca mejor dicho- bíblicas. Da la impresión, cuando uno lee sus novelas, de que no podía detenerse una vez echada a andar su maquinaria creativa. Tan impresionante resulta que hay quienes dicen, tal vez con una matizada "verdad", que se trata de una obra colectiva creada, sí por Dumas, pero también por un grupo de negros literarios, la mayoría de los cuales ha quedado en el anonimato (Auguste Maquet es el más conocido). En todo caso, la comunidad entera prodigaba imaginación.
El grandísimo escritor que era, logró lo que no pudieron sus contrapartes latinoamericanas del siglo XX, los escritores folletinescos como Vargas Vila o Vargas Dulché: credibilidad. Si antes de leer Los Tres Mosqueteros alguien pidiera un breve y conciso resumen, encontraría tal galimatías que de inmediato se eximiría de leer esa cantidad de contrasentidos. "La diferencia entre la ficción y la realidad es que la ficción tiene que ser verosímil" es una frase que a Dumas no se aplica. Tesoros medivales, princesas de belleza cervantina, pordioseros convertidos en príncipes, príncipes arrastrados a la miseria como en un cuento de hadas,... ¿Cómo le hace el buen Dumas para que sus lectores, desde la chusma francesa del siglo XIX hasta los acartonados premios Nobel del siglo XXI caigan rendidos ante su literatura? ¿Cómo es que vuelve sus vicios una virtud? A riesgo de no decir nada, diré que por el "estilo", o, más bien, por lo que hace el estilo; y lo que hace es matar al crítico que vive, hoy más que en sus dias, en el corazón de cada lector. No lo deja siquiera nacer. En el primer momento en el que el lector podría reparar en que lo que lee es exageradamente increible, ya ha sido hipnotizado por la lectura, y en lugar de reclamar quiere seguir leyendo. Nunca deja que el lector piense o, acaso, respire. Como los buenos boxeadores, una vez que empieza a golpear no deja de hacerlo; hasta el punto que uno le acepta todo, con tal de que siga contando, aun cuando las exageraciones van in crescendo: Un libro de 1500 páginas, si es de Dumas, se lee en cinco dias.
Desgraciadamente, ese mismo manantial de imágenes y situaciones retorcidas convierte la mayoría de las veces a la literatura de Dumas, como a la de Salgari, en literatura de aventuras: novelas que, en ocasiones, son SOLO de aventuras. Ese fue su gran error. Como dijo alguna vez Flaubert acerca de Balzac, "qué gran escritor hubiera sido si hubiera aprendido a escribir", si hubiera "contenido" mejor esa creatividad. Me vienen a la mente tres novelas que, por razones distintas, se echaron a perder después de un muy buen comienzo: Drácula, de Bram Stocker, El Callejón De Los Milagros, de Naguib Mahfuz y El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas; de las dos primeras hablaré en otra ocasión, y en el caso de esta última sería exagerado decir que se "echó a perder". Más bien el escritor francés nos regaló una primera parte (desde la llegada de El Faraón a Marsella hasta la fuga de Edmundo Dantes del castillo de If, algo así como 260 páginas) en la que se contiene y mantiene a raya el número de personajes y todo lo que sucede, sin salirse del estilo, es bastante "creíble". Esas páginas son de lo mejor de Dumas y, a mi juicio muy probablemente errado, de las mejores de toda la literatura universal. Como el Quijote, en otro arranque de novela maravilloso, el desamparado Edmundo se bate contra los molinos de la injusticia y de la maldad humana sólo para ser, como el caballero andante, derribado por el sistema que lo aplasta sin compasión y lo hace pasar quince años encerrado en un sótano sólo por estar en el barco y momento equivocado, que así de injusta puede ser la vida a veces. Lo que viene después es historia, y contiene el tema principal de la novela: una venganza contra todo y contra todos en la que el lector (y quién de nosostros no espera una revancha en la vida) que ya padeció en el calabozo, ahora disfruta siendo uno con el personaje.
A propósito, una de las sonrisas más sinceras que le he dado a la vida -que no me corresponde, y más bien, como dice Santiago Gamboa, me hace muecas como si algo le provocara risa nerviosa- la dibujé cuando no hace mucho oí en una plática a Benito Taibo decir que en sus largos años como promotor de la lectura, la cosa más extraordinaria que le había pasado era haber sido invitado, por la Secretaría de Gobernación, a las terroríficas Islas Marías a convencer a los criminales más violentos de México de que leer, después de todo y aun en sus condiciones, no era tan malo. ¡Vaya tarea!, si ya la gente decente no quiere leer, ¡qué se podía esperar de esos criminales! ¿Qué es lo que iba a hacer? ¿Hablar, tal vez, de la importancia de la lectura? ¿Decirles que se perdían de un gran placer? ¿Pasarlos a leer al frente como en la primaria? No, como el abuelito amansa mulas de Vallejo, Benito Taibo busco una silla, se sentó, cruzó las piernas y empezó a leer en voz alta. La primera tarde dos despistados lo escucharon, la siguiente fueron diez, la tercera se habían duplicado, y para la cuarta ya nadie cabía en el recinto. Los presos se arremolinaban en la entrada para escuchar la lectura. ¿Pero qué estaba leyendo Benito Taibo que tanto le interesó a los presos en las Islas Marias? ¡Desde luego!  ¡Estaba leyendo El Conde de Montecristo! El director tenía miedo de que los presos, inspirados por el conde, pensaran en escapar. "Nadie lo hizo, hasta donde se sabe -dice Benito- pero estoy seguro que en aquellos dias, y por aquellas horas, esos hombres fueron libres".
Carl Sagan escribió: "la alfabetización es el camino que lleva de la esclavitud a la libertad. Hay muchos tipos de esclavitud y muchos tipos de libertad. Pero leer sigue siendo el camino". Seamos todos más libres, leyendo a Dumas.

Henri Bergson. La Risa

viernes, 22 de julio de 2011 · Posted in , , , , ,

Crispin y Scapin, de Honore Daumier.
Alguna vez un amigo mio me comentó: A fulano se le murió su tío el día viernes en un accidente, vaya desgracia, pense; su hermano se murió el lunes en otro accidente, ¡terrible!; ¡y su mamá acaba de morir el miercoles!, ¡esto es un chiste!, dije, y no pude evitar reirme. Pero no, no era un chiste. Los tres habian muerto en distintos accidentes. Pero realmente parece un chiste de humor negro, como aquellos de las novelas de Faulkner. El asunto aqui es que aunque sabes que es cierto no puedes evitar reirte ante una serie desafortunada de eventos que son tan exagerados que parecen sacados de una pelicula de Pedro Infante. Me viene a la mente un caso distinto. La pelicula El Expreso de Media Noche es una de mis favoritas. Es una historia realmente espeluznante y mueve a una reflexion profunda. El protagonista sufre, tambien, horrores antes de lograr su libertad y viajar a los Estados Unidos en donde, con toda justicia, es recibido como un héroe. Nadie, creo, ha tenido o tendrá jamás un ataque de risa ante esas escenas tan dramáticas; digamos, cuando el protagonista se masturba ante el torso desnudo de su novia visto a través del cristal que separa a las visitas de los reclusos. Siempre pensé que era una historia perfecta, que la vida nos había regalado un excelente guión para una pelicula digna de ganar un Oscar. Por eso me dejó perplejo el enterarme recientemente, en un programa del National Geographic Channel, que la cosa no termina donde la pelicula. Para volver el asunto más retorcido de lo que ya es, al protagonista los turcos lo llevan a una isla rodeada de tiburones en donde pasa otros cuatro años recluido realizando trabajos forzados y sufriendo más vejaciones que las ya vividas. Entonces un buen día se roba un pequeño bote de remos, navega hacia la costa en medio de la noche tormentosa, sin saber exactamente hacia donde va. Da todo de sí hasta desfallecer, se encomienda a Dios, dispuesto a morir si luchar más y, al dar el ultimo golpe de remo, siente encayar su embarcación en las rocas de la costa. Viaja sin probar bocado durante todo el día hasta la frontera griega y logra pasar después de mil peripecias. ¡Hombre!, dije. Esto ya no me gustó. A veces la realidad necesita de un buen editor. La Risa es el nombre del libro de Henri Bergson que trata de responder a la pregunta ¿Por qué nos reimos?. A Bersgon siempre lo he asociado más con Proust porque todos los críticos coinciden en que para él el tiempo era recuperable sólo en el sentido que Proust le da en A la Busca del Tiempo Perdido y que fue la razón por la que éste escribio su obra. Bergson era francés y fue contemporaneo de Proust, asi que no es algo raro que desarrollaran la misma idea. Y sin embargo, creo que la mayor aportación de Bergson es ese pequeño libro que hay que leer no sólo para entender el por qué de algo tan cotidiano sino también cuales son la diferencias entre la comedia y la tragedia. Desconozco cuánto ha avanzado la psicología en el entendimiento del tema, pero las explicaciones de Bergson me parecen universales, o por lo menos válidas en una gran gama de situaciones. Las teorias presentadas son múltiples y el autor toma muchos ejemplos de las comedias de Moliere para apoyarlas. Definitivamente no haré un resumen aqui de la obra, que por demás se puede conseguir y leer fácilmente en un solo día, la editorial Porrua lo publica desde hace mucho con Introduccion a la Metafisica, un escrito con tema bastante mas arcano. Voy a mencionar solamente lo que me parece es la principal conclusión y que se menciona de manera clara en todo el libro: la risa castiga la parte mecánica o autómata del ser humano. Surge cuando detectamos en nuestros congéneres una actitud propia de seres que no sienten y están atados a sus molduras y no son capaces de liberar el alma o el espiritu de la pesadez terrenal del cuerpo. En las tragedias los personajes parecen todos divinos, ocupados de temas en verdad trascendentes como la muerte, el amor, la venganza. Ninguno bebe o come, si no es para tomar un veneno, y el dramaturgo nunca se detiene en detalles propios de la digestión o de la deglución, por poner un ejemplo. En cambio los payasos y los cómicos explotan hasta la saciedad las funciones corporales de los humanos. Los humores del cuerpo y los ruidos que este produce, y éste es un ejemplo extremo tomado con toda malicia para recalcar el contraste, provocan automáticamente la carcajada. Imaginemos que el final de Julieta es un poco distinto al que escribió Shakespeare:

Julieta
Un ruido. Sere breve.
¡Oh daga feliz! Soy tu morada.
Entra en mí y cáusame la muerte.
Se clava el puñal y cae soltando un sonoro cuesco.

¡Esa seria una tragedia! La angelical Julieta, en el momento máximo de su vida, que habria de elevarla al panteón de los inmortales, ¡nos recuerda de la manera más vulgar posible que es humana!. Este ejemplo escatológico también permite otra observación importante en relación a la risa, la primera de Bergson y la última mia: La risa es propiamente humana porque sólo el humano ha hecho una separacion entre la parte mecanica-corporal y la parte sentimental-espiritual del ser. En tanto la comedia abarca el primer ambito, la tragedia está circunscrita exclusivamente al segundo. Y en tanto la comedia se vale de los recursos de la tragedia sólo para hacer más grande el contraste y motivar más aún la risa, la tragedia es absolutamente incompatible con las descripciones mecánicas del hombre. Para los animales, las funciones corporales son totalmente naturales y no hay por tanto, un castigo por éstas acciones: los animales no pueden reir.

El Tratado de Tordesillas o Por Qué Existe Brasil

martes, 12 de julio de 2011 · Posted in ,


El Brasil moderno
Después de muchos contratiempos y cuando ya se dirigía a la corte de Francia, Colón finalmente recibió patrocinio de Isabel la Católica. El navegante genovés (aunque se discute su origen y hay quien dice que era español) había presentado antes su proyecto a la mayor potencia marítma de Europa, el reino de Portugal, en donde lo habían rechazado; Portugal ya tenía bastantes buenos descubridores y sus barcos ya llegaban a oriente rodeando África por el recién descubierto Cabo de Buena Esperanza (En la actual ciudad del Cabo, en Sudáfrica). Ellos no necesitaban quien les enseñara a navegar...¡Pero los españoles sí!. Estos no habían sido buenos navegantes. Incluso las posesiones de ultramar que poseían en ese entonces (y que son las únicas que España conservó después de la guerra del Maine contra los Estados Unidos y que tiene actualmente) las islas Canarias, fueron colonizadas por navegantes italianos (genoveses, porque en ese tiempo Italia no existía) y franceses. La leyenda dice que la reina tuvo que empeñar sus joyas para fletar los barcos y existe la idea gneralizada de que la corona había quedado esquilmada después de la guerra contra Boabdil por la recuperación de Granada. Sin embargo, como menciona Asimov en El Libro de los Sucesos, el costo del viaje no superaba el costo de uno sólo de los banquetes que la reina organizaba de manera casi cotidiana. Es mentira que los españoles no tuvieran dinero, lo que no tenían era confianza en la idea arriesgada de Colón. Los consejeros de la reina, con seguridad, se opusieron a tal aventura no porque dudaran que la tierra era redonda, cosa que ningún geógrafo serio dudaba en siglo XV, sino porque objetaban la idea, errónea, de que se podía llegar a oriente en los tiempos en los que Colón estimaba. Colón prometía llegar más rápido que por la ruta portuguesa de Buena Esperanza si se navegaba por el Atlántico hacia occidente, lo cual resultó no ser cierto. Colón subestimaba el radio de la tierra y es seguro que si América no hubiera estado en medio, a Cristóbal y sus tripulantes se los hubiera tragado el mar. Pero un nuevo mundo estaba ahí y el osado Colón fue favorecido por la diosa Fortuna.
Con las nuevas del descubrimiento, que Colón todavía no ponderaba bien a bien (en realidad nunca supo que había descubierto un nuevo continente), llegó el navegante a Europa y, en una descortesía hacia los reyes de España, casi cercana a la traición, el 6 de marzo de 1493 visitó al rey Juan de Portugal y le participó detalles del viaje. Con este monarca se quedaron un par de tripulantes portugueses que habían acompañado a Colón en su primer viaje a América. De inmediato fueron interrogados exhaustivamentes y los consejeros del rey propusieron el asesinato de Colón para sacar provecho del nuevo descubrimiento. El rey preparó de inmediato una flota, tal vez comandada por Francisco de Almeida, un conquistador que más bien es recordado por sus andanzas en África y Asia, para explorar las tierras recién descubiertas. Según algunos historiadores de la época, ésta expedición trajo noticias de la existencia de Brasil. Cuando algún tiempo después el rey formalmente reclamó derechos portugueses sobre los nuevos descubrimientos, los españoles se mostraron dispuestos a dialogar, pero amenazaron con no permitir salida de ningún barco portugués hacia las Indias. El arbitraje del papa Alejandro VI fue necesario.
En el año 1479 Portugal y España habían firmado el tratado de Alcázovas, un acuerdo por medio del cual los portugueses reconocían a España como dueña de las disputadas islas Canarias, en tanto que España reconocía a Portugal como dueño de las Azores, Madeira y cualquier tierra descubierta al sur de estas propiedades. Esos vagos términos sirvieron a los portugueses para reclamar como suyas las tierras recién descubiertas por Colón.
El papa Alejandro VI expidió cuatro bulas, llamadas bulas alejandrinas, para resolver el problema. Se estableció un línea norte-sur a través de del Atlántico 100 leguas (más o menos unos 500 km) al oeste de las Azores que ambas potencias aceptaron respetar.
No tardaron los portugueses en intuir que aquellas bulas los podían dejar sin ninguna participación de las nuevas tierras y se las arreglaron para convencer a los reyes de España de que eran necesarios nuevos tratados. Los españoles no deseaban una guerra y decidieron negociar unos nuevos límites: Movieron la línea a 370 leguas de Cabo Verde. La magnitud de éste cambio puede apreciarse mejor en el siguiente mapa moderno


Más que un tratado para "preservar la paz" parece que Portugal hubiera conseguido un botín de guerra. ¿Cómo fue ésto posible? los reyes de España de verdad eran buenos negociantes en los asuntos internacionales y eran reconocidos como tales y la existencia de España como nación desde el siglo XV (cuando las unificaciones de Italia y Alemania se dieron en el tardío siglo XIX) se debe a la reina Isabel. Una razón de ésta pérdida es que ambos países estaban negociando más o menos a ciegas y los españoles pensaron que en realidad no estaban cediendo nada, en tanto que la principal preocupación de los portugueses era conseguir mar abierto para navegar en el Atlántico y evitar la navegación de cabotaje. Pero, más profundamente, la composición de los grupos plenipotenciarios también es ilustrativa: en tanto que por el lado de Portugal estuvieron en Tordesillas navegantes, geógrafos, conquistadores y marinos; por parte de los españoles estuvieron "grandes de España", burócratas madrileños que nunca habían estado en un barco, no se consultó a Colón ni a ningún otro experto en la materia. ¿Los potugueses sabían de la existencia de Brasil? Afirmarlo es ir demasiado lejos, pero la idea existe y se basa en algún mapa del siglo XVI y en el hecho de que cuando, décadas más tarde, Magallanes circunnavegó el planeta, sabía de la existencia del ahora llamado estrecho de Magallanes. Pero después de todo, como menciona el historiador inglés Hugh Thomas, la derrota de España en este tratado empezó cuando aceptó que tenía algo que negociar. España perdió territorios en América posteriormente a manos de ingleses, franceses y holandeses y sufrió la independencia de sus colonias. También perdió las posesiones en el magreb y, en el siglo XIX, Cuba, Puerto Rico y Filipinas; estas pérdidas dan testimonio de la lenta pero inevitable decadencia del imperio español. Analizar las causas de esa debacle es algo que los españoles actuales deben hacer, pero la pérdida del enorme territorio del actual Brasil es una buena muestra de los muchos errores que se repitieron en los siguientes cinco siglos.
La importancia de las comisiones que deteminan los tratados no es poca. En México, los tratados de Guadalupe-Hidalgo y McLane-Ocampo son ejemplos en los que, dadas las circunstancias, México salió bien librado. El Tratado de Tordesillas es un ejemplo, de los muchos que hay en la historia de España, de lo nociva que ha sido la corte arribista en Madrid. Brasil llegó a ser con el tiempo la colonia más importante de Portugal, refugio y sede central del imperio a principios del siglo XIX, cuando Juan VI abandonó la península por la llegada de Napoleón, y es, actualmente, el país más grande e importante de lengua portuguesa. Todos esos beneficios, que han tenido un valor incalculable, se deben a la astucia de un puñado de hombres.

Alienígenas y Dragones en el Garaje de Carl Sagan

jueves, 16 de junio de 2011 · Posted in , ,

Dragón: figura mitológica universal.

En El Mundo Y Sus Demonios, Carl Sagan narra una situación memorable: suponga que llego desesperado a su casa y le digo con voz entrecortada que en mi garaje hay un dragón. Sin duda usted dejaría de lado sus actividades e iría corriendo a buscar la explicación de tan loca aseveración por parte de su vecino, al que hasta ahora tiene por un tipo normal. Llegando al garaje usted pregunta por el animal mitológico y yo vagamente señalo el interior, por ahí. Usted ve botellas vacías, una aspiradora vieja, el asador de carnes, ... pero ningún dragón. Ante su mirada extraña yo especifico, perdón, se me olvidó decir que el dragón es invisible. Difícil caso, pensaría usted, pero decide creerme y me propone cubrir el piso del garaje con harina, así podremos ver las huellas del dragón. Muy ingenioso, respondo, pero se me olvidó decirle que éste dragón vuela. Más extrañado aún usted propone rociar pintura en aerosol para poder verlo. Lo siento, replico, pero mi dragón es incorpóreo. Llevando entonces  su credulidad a límites arriesgados usted propone una última alternativa, traigamos un sensor infrarrojo para detectar el calor del fuego del dragón. Muy bien, replico, en un plan de verdad intransigente, pero este dragón tampoco lanza fuego por la boca...  Ahora bien, ¿Cuál es la diferencia entre un dragón volador, incorpóreo e invisible que lanza un fuego que no calienta y un dragón inexistente?.
"Hay un alienígena en mi planeta -grita de pronto alguien en un programa de televisión- ha estado en contacto conmigo y me ha dado un importante mensaje para la humanidad". La gente de inmediato presta toda su atención a estas declaraciones (los domingos por la tarde la televisión se llena de programas sobre alienígenas, fantasmas, brujos y casi cualquier tema, con tal que sea inverosímil). Las personas se sienten intrigadas con razón. Después de todo hay mucho espacio allá afuera, y considerar que todo está  para nuestra contemplación es concedernos demasiada importancia. Así que, de entrada, no está mal atender a quien declara en televisión nacional que hay alienígenas en el planeta. Todos empezamos, como el vecino de Sagan, a buscar al extraterrestre. ¿Dónde está ese prodigio? ¿Cómo son sus naves?, ¿Qué hay de esos fabulosos avances tecnológicos?, ¿Y qué de sus características físicas?....
Gente ociosa, entre ellos el mismo Sagan, se ha puesto a pensar en preguntas, experimentos y pruebas que serían indicativas de que, en efecto, quienes lo dicen están en contacto con seres de otro mundo:

a) El último elemento estable es el plomo, de número atómico 82. 82 es uno de los llamados "números mágicos" en física nuclear. La lista incluye: 2, 8, 20, 28, (40), 50, 82. ¿Qué tienen de mágicos estos números? Pues que los elementos que tienen ese número de protones o neutrones son particularmente estables y tienen una forma esférica. El calcio (Ca, número atómico Z = 20) tiene cuatro isótopos estables y el Estaño (Sn, número atómico 50) diez. Para el número de protones N = 20 hay cinco isótonos estables, en contraste con N = 21 y N = 19, que no tienen ninguno. N = 50 tienen seis y N = 82, 7. La probabilidad de que un núcleo con un número mágico de protones atrape otro protón es mucho más baja que la de sus vecinos, etc. ¿qué tienen que ver los números mágicos con los extraterrestres? Que el siguiente número mágico es el 126, y lo he excluido de la lista de manera intencional. Se presume que en Z = 126 la tabla periódica de Mendeléyev tiene una isla de estabilidad. Dado que hasta ahora en la tierra sólo se ha alcanzado el elemento Z = 118, si alguien, Jaime Maussan por ejemplo, presentara un objeto hecho con el elemento 126 de la tabla periódica, entonces tendría una prueba irrebatible sobre la visita de seres inteligentes de otro planeta. A cambio de eso Maussan presenta una pulsera de cuarzo corriente que tiene, según él, poderes mágicos.

b) Una tecnología semejante a la necesaria para viajar las distancias que se supone viajan los alienígenas, es compatible con un desarrollo matemático muy superior al nuestro. Los ingenieros y científicos que tripulan esas naves podrían fácilmente resolver, o demostrar la irresolubilidad de, cualquiera de los llamados "siete problemas del milenio" (Sagan proponía el último teorema de Fermat, pero Andrew Wiles ya lo resolvió y, hasta donde se sabe, no recibió ninguna ayuda extraterrestre). Si Maussan presentara un artículo demostrando esos problemas sí que tendría una prueba de la visita de seres de otro mundo (los temas de esos problemas son tan variados y abarcan ramas tan distintas que es practicamente imposible que un sólo hombre pueda resolverlos todos). A cambio de eso tenemos campos de trigo con figuras geométricas que incluyen mensajes de tipo moral o religioso.

c) Durante mucho tiempo se ha especulado con las posibilidades del silicio (Si, Z= 14) como elemento base de la vida, de  manera paralela, o sustituyendo a, el carbono. Ambos elementos se encuentran uno debajo de otro, en la tabla periódica, lo cual indica que tienen el mismo número de electrones en su capa externa, y pueden formar los mismos enlaces. El silicio, a pesar de ser un elemento abundante en la tierra no ha sido favorecido a la hora de formar compuestos orgánicos (sus enlaces son más débiles y difícilmente forman una cadena larga). Sin embargo, eso no descarta que no pueda ser viable en otras condiciones, o, por decirlo más claro, la química orgánica en las facultades extraterrestres no necesariamente tiene por qué estudiar los compuestos del carbono. Si se tuviera acceso a una muestra orgánica y se descubriera que su química está basada en otro elemento, esa sería una buena prueba de que en efecto estamos invadidos por seres de otro planeta. A cambio de eso obtenemos videos borrosos de una presumible autopsia practicada a un humanoide.

Imagínese ahora que después de que no aporta ninguna prueba avalando su dicho de que un dragón vive en su garaje, el buen Sagan se enoja con su vecino y empieza a acusarlo de ocultar una invasión de dragones invisibles y formar parte de un bien tramado complot en contra no sólo de él, sino de todo el vecindario. Desde luego empezaríamos a dudar de la salud mental de Carl y, tal vez, si le tenemos mucha confianza, le recomendaríamos un buen siquiatra. Pero qué tal el terrible escenario en el que, semanas después del incidente, otro vecino, este a dos cuadras, empieza a gritar que hay dragones en su garaje (algo parecido sucedió a mediados de los 90 en México con la aparición de un ser de fantasía llamado popularmente "El Chupacabras") y que todos los que no le creen forman parte del complot. ¿Es el aumento de testigos la prueba que necesitamos? ¿Cuántos tendrían que ser para creerles?

Angels from the Santa Trinita Altarpiece

miércoles, 15 de junio de 2011 · Posted in

Angeles, de Cimabue.
Sin poder conciliar el sueño, Ana saltó de la cama y salió al balcón. Afuera el viento era frío y los cipreses gemelos del jardín se movían cuan largos eran como dos serpentinas. Bobo se percató de su presencia pero no ladró ni se levantó del rincón en el que dormitaba, sólo alzó la cabeza y sus ojos vivarachos brillaron en un destello fugaz. Despacio, Ana se apoyó en la balaustrada. A lo lejos, en el cielo, Orión apuntaba su flecha a los picos de las montañas, como si quisiera hacer blanco en los copos de nieve. Observó abstraída al gigante mitológico. Betelgeuse parecía más grande que de costumbre, como si el hombro se esforzara en tensar más el arco. El firmamento se mostraba espléndido; durante el día las nubes huyeron acobardadas y por la noche sin luna la visión era inmejorable. Una corriente de aire agitó sus cabellos rubios que le cubrieron la cara; traviesas algunas hojas formaron un remolino que fue creciendo y alzándose con rapidez hasta escapar del jardín por encima de la cerca. Bobo se acurrucó en su rincón un poco atemorizado mientras Ana se recogía el cabello, justo para ver, como salidas de la nada, unas lucecillas, como un enjambre de luciérnagas arremolinándose encima del jardín delante de ella. No tuvo tiempo de pensar en lo extraño del suceso porque con la rapidez con la que aparecieron comenzaron a separarse para formar dos columnas luminosas de la altura de dos hombres a las que, como si aquello fuera un sueño, comenzaron a salirle brazos y piernas, manos y pies, túnicas pardas y cabezas con areolas como en las pinturas que Ana había visto tantas veces. Entonces sí que frotó sus ojos y los abrió tanto como pudo para contemplar en toda su gloria la maravilla que ante ella se presentaba: venidos del cielo, como en una anunciación, estaban sobre su jardín los ángeles del altar de la iglesia.

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